Si nos asomáramos a los bolsillos del ejército «CálmateCésar» encontraríamos cartas amarillentas escritas desde la trinchera, canciones que cuentan de qué están hechos los siempres, batallas de héroes que no se valoran y valores que no caben en la Historia. Si nos asomáramos bien, con ojos propios, nos daríamos cuenta de que esa trinchera son sus sueños y no le querríamos despertar. Le susurraríamos que, él, que no teme enamorarse en cada uno de los renglones, torcidos o no, de la vida, siga escribiendo de frente, o detrás de unas piernas que destilan pasado, pero sin esconderse ni un solo día de su propia arqueología.Noelia S.M.
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